miércoles, 3 de noviembre de 2010

LA PELIGROSA CURVA DE RICHARDSON Y EL DESTINO DE LA HUMANIDAD


L. F. Richardson era un meteorólogo británico interesado en la guerra y reunió datos sobre centenares de guerras acaecidas en nuestro pobre planeta entre 1820 y 1945. Y con estos datos empíricos elaboró la curva que podemos ver aquí.

Richardson estaba interesado en saber el tiempo que hay que esperar para que una guerra se lleve por delante a un número determinado de víctimas y para ello inventó un índice, M, la magnitud de una guerra. Así una guerra de magnitud M=3 sería una simple escaramuza y sólo mataría a mil personas (103). M=5 ó M=6 serían guerras más serias en las que mueren 100.000 personas (105) o un millón (106). La primera y segunda guerra mundial tuvieron magnitudes superiores (en la gráfica se ve que la 2ª tuvo un valor de 7,7).

Richardson descubrió que cuantas más personas murieran en una guerra menos probable era que ocurriera, y más tiempo pasaría antes de presenciarla. Propuso que si se prolonga su curva hacia valores muy pequeños de M, llegando a M=0, ésta predice de modo aproximado la incidencia mundial de los asesinatos; en algún lugar del mundo alguien es asesinado cada 5 minutos. Según él, los asesinatos individuales y las guerras a gran escala son los dos extremos de un continuo, una curva ininterrumpida.

En el diagrama la línea continua es el tiempo que hay que esperar para una guerra de magnitud M, es decir el tiempo medio que tendríamos que esperar para presenciar una guerra que mate a 10M personas (donde M representa el número de ceros después del uno). 

Observemos que cuando la curva de Richardson corta la barra vertical, tenemos especificado el tiempo que hay que esperar para el día del juicio final, los años que transcurrirán hasta que toda la población de la tierra sea destruida en una gran guerra. De acuerdo con la curva de Richardson y la extrapolación más simple sobre el crecimiento futuro de la población humana, las dos líneas no se cortan hasta el siglo 30, más o menos, y el juicio final queda aplazado.

Pero la segunda guerra mundial fue de magnitud 7,7 y murieron en ella unos 50 millones de personas. La tecnología de la muerte avanzó de modo siniestro. Se usaron por primera vez armas nucleares que no han hecho, sino, aumentar su poder de destrucción desde entonces. Por lo tanto la parte superior de la curva de Richardson se está desplazando hacia abajo en una cantidad desconocida. Si su nueva posición ha quedado en algún punto de la región sombreada de la figura, disponemos solamente de unas cuantas décadas más hasta el día del juicio final.

Por lo tanto, el desmantelamiento de las armas nucleares debe ser el primer y principal propósito de la humanidad si queremos que ésta quede a salvo de lo que es una auténtica amenaza para la supervivencia de nuestra especie.

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